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Elena Cas

LA CASA DEL BOTICARIO

LA CASA DEL BOTICARIO

 Por fin terminé el libro que ya no recuerdo ni cuando empecé a leer, pero seguro que hace por lo menos dos meses….o.

Y lo único que creo que no olvidaré de lo que he leído, es que el pintor Vermeer pintó con una cámara oscura (caja con juego de lentes que le permitía proyectar la imagen en el papel o lienzo, para mejorar la calidad de su dibujo), y algunos aspectos de la vida de las personas que viven en barcos en los canales de Ámsterdam.  

Yo soy de la teoría que los libros, no tengo que soportarlos. Si no me gusta a dejarlo y coger otro, pero aunque lo tengo claro, dar el paso me cuesta trabajo. Es como si me dijera, venga que en el siguiente capítulo mejora.  

Recuerdo el libro de Fernando Delgado, “La mirada del otro”, que tiene creo el premio Planeta. Este señor nos hacía mucha gracia a mi hermano y a mí, pues tenía una forma muy curiosa de finalizar los telediarios, pero sus libros la verdad es que no me hacían tanta gracia. Ya me pareció raro “Háblame de ti”, pero bueno el ambiente italiano evitaba que diera el paso de dejarlo sin terminar, eso, y que era de los primeros libros que me compraba yo (en Universitas, que por cierto hace años que ya no voy por allí). Pero cuando llegué a “La mirada del otro” todas sus oportunidades se las llevó su predecesor, y no vacilé en dejarlo en  mi inclinada estantería sevillana. 

Ahora se me están viniendo a la mente otros como “El árbol del pan”. Cuando mi amiga Leticia leía libros de asesinatos en Estepona me extrañaba que le resultara creíble, ya que los detectives de mi imaginación eran más parecidos a los actores de Hollywood (¡que derroche de  imaginación!). Y que decir de los asesinos, quizás mi afortunada vida hacía que no me planteara que estuvieran cerca, también actores de Hollywood, aunque más desaliñados. Bueno, pues al empezar a leer “El árbol del pan” me pasó algo parecido, secreto y misterios estilo Código Da Vinci en el Cuartel de Lepanto, me costaba trabajo encajarlo. Así que pasó a mejor vida. 

En mi repaso mental de libros abandonados, descubro que la mayoría, por no decir todos los que he abandonado, han sido regalados. Es como si al comprarlos yo, y libremente los trasladara de la librería a mi casa, me comprometiera con ellos en algo. Y si los abandono, rompiera ese compromiso, y tuviera que reconocer que me había equivocado (defecto que dicen prodigo, el no reconocerlo, claro). 

  “La casa del boticario”  lo compré yo.

3 comentarios

Humpty -

Bueno, bueno. Parece que el blog se ha quedado un poco estancado a pesar de las vacaciones. ¡Que no decaiga el ánimo! Tienes clientes fieles a los que atender

Spawn -

Creo que debería de aprender de tí y ser más flexible, puesto que yo, libro que empiezo, libro que acabo. Parece que el compromiso de leerlo que tienes tu al comprarlo, me ocurre a mi al comenzarlo. Claro esta, leo menos libros que tu, en cambio los comics es otro cantar, o más bien otro leer, ja,ja.
Besos.

Humpty -

Muy bueno. Espero que te guste "la medida del mundo" ¿era ese el título? No digas que no sigo tu blog. Hoy publicas, hoy comento.